Notas desde el Taller Nº12 – Joaquín García Gázquez
Reflexiones sobre Modelismo, Historia e Ilustración • Octubre de 2026
Una pausa mensual para compartir el trabajo, las ideas y las preguntas que nacen en el taller.
«Las grandes cosas se hacen mediante una serie de pequeñas cosas reunidas.»
— Vincent van Gogh
📖 En este número
- ✍ Desde el Taller
- 📝 Cuaderno del Taller
- 🎨 Ilustración del Mes
- 💡 Inspiración en RRSS
- 🕰 Del Archivo
- 🆕 Novedades
- 📌 El Taller en Octubre
- 🎉 Cierre
✍ Desde el Taller
Octubre llega con el taller en un momento especialmente intenso. Después de muchas semanas de trabajo, algunos proyectos los doy ya por finalizados, han llegado a ese punto en el que todo lo que queda por hacer es mirar, corregir y decidir cuándo ha llegado el momento de parar.
La viñeta Lost in the Map ha ocupado buena parte de mi taller en este último mes. Durante las últimas semanas el trabajo se ha concentrado especialmente en el paisaje y en todos esos pequeños elementos que, vistos por separado, apenas llaman la atención, pero que juntos son los que terminan construyendo la sensación de estar en un lugar concreto. Vegetación, terreno, texturas, pequeñas irregularidades… El reto está precisamente en conseguir que todo parezca natural sin perder el control sobre el conjunto. Es un trabajo lento y bastante exigente, pero también uno de los que más estoy disfrutando.
Nunca había dedicado tanto tiempo y esfuerzo a modelar la naturaleza, espero que todo ese trabajo se refleje en un buen resultado.
Al mismo tiempo, hay otro proyecto que lleva ya un tiempo terminado y que todavía no he podido enseñar. Tendrá que seguir esperando un poco más. Después del SMC podré finalmente compartirlo y contar algo más sobre todo el trabajo que ha habido detrás.
Y precisamente el SMC es uno de los acontecimientos que marcarán este mes. En octubre viajaré a Eindhoven para asistir al Scale Model Challenge, reencontrarme con muchos amigos y compañeros de afición y, por supuesto, llevar conmigo algunos de los trabajos que han ocupado tantas horas de taller durante estos últimos meses.
Será también una buena oportunidad para salir durante unos días de la mesa de trabajo, mirar lo que hacen otros modelistas y volver a casa con nuevas ideas.
Así que este mes el taller continúa trabajando, pero con una pequeña diferencia: parte de lo que hemos construido durante estos meses está a punto de salir de él.
📝 Cuaderno del Taller
Cuando intentamos representar la naturaleza en una maqueta, es fácil caer en la tentación de pensar que el realismo está en añadir más cosas. Más hierba, más ramas, más piedras, más hojas… Como si la suma de elementos fuera suficiente para conseguir un paisaje creíble. Pero después de Lost in the Map, he ido comprobando que el realismo no está necesariamente en añadir más cosas.
La naturaleza no se construye acumulando cosas, sino estableciendo relaciones entre ellas. Una planta no está simplemente colocada sobre el terreno: tiene una posición, una orientación, un tamaño y una relación con las plantas que tiene alrededor. Una piedra modifica el terreno que la rodea. Una rama cae de una determinada manera. La vegetación se concentra en unos lugares y desaparece en otros.
Son pequeñas relaciones que probablemente no percibimos de forma consciente cuando miramos un paisaje, pero que nuestro ojo reconoce inmediatamente cuando algo no encaja.
Quizá por eso recrear la naturaleza resulte mucho más difícil de lo que parece. No basta con encontrar materiales convincentes. Hay que aprender a observar cómo están distribuidos, cómo se repiten, dónde dejan espacios y, sobre todo, cómo unas cosas condicionan la presencia de las otras.
En Lost in the Map he intentado trabajar precisamente desde ahí. No quiero que el paisaje parezca una colección de elementos naturales, una acumulación de referencias, sino un lugar que podría existir aunque nosotros no hubiéramos colocado nada en él.
Y eso obliga a mirar de otra manera. A veces la mejor decisión no consiste en añadir una planta más, sino en quitarla. O en cambiarla de sitio. O simplemente en dejar un espacio vacío.
Al final, quizá el realismo no esté tanto en conseguir que cada elemento parezca real como en conseguir que todos ellos trabajen juntos y parezcan pertenecer al mismo lugar.
🎨 Ilustración del Mes
Hay ilustraciones que tienen un significado especial no necesariamente porque sean las mejores que hemos hecho, sino porque representan un momento concreto en nuestro aprendizaje.
Esta acuarela del Northrop Alpha, realizada en septiembre de 2024, es una de ellas. Fue una de las primeras acuarelas con las que tuve la sensación de que empezaba a encontrar mi camino con esta técnica.
Recuerdo especialmente la satisfacción de ver cómo unas pocas manchas de color podían ser suficientes para construir el avión, el terreno, el cielo y hasta la sombra sobre la pista. No necesitaba explicarlo todo. Bastaba con sugerir algunas cosas y dejar que el resto lo hiciera la propia acuarela.
Vista ahora, dos años después y después de muchas otras ilustraciones, probablemente encuentro en ella muchas cosas que hoy haría de otra manera. Pero eso también forma parte de su interés. Algunas obras nos sirven para aprender mientras las hacemos y otras, además, nos permiten reconocer de dónde venimos.
Por eso he querido recuperar esta acuarela este mes. No porque sea una obra reciente, sino porque sigue recordándome algo que todavía considero fundamental: que aprender una técnica no consiste solamente en dominar sus materiales, sino en descubrir poco a poco qué queremos decir con ellos.
💡 Inspiración en RRSS
Este mes vuelvo a traer dos trabajos que me han llamado especialmente la atención, aunque por razones bastante diferentes.
El primero es de Daniel Zamarbide, uno de esos modelistas a los que sigo desde hace tiempo y que, para mí, se ha convertido en una referencia habitual cuando hablamos de aviación. En esta ocasión ha terminado un RF-101C Voodoo a escala 1/48, y además de tratarse de un avión que me encanta, perteneciente a aquella mítica Century Series, el trabajo de Dani vuelve a demostrar su capacidad para conseguir acabados limpios, equilibrados y muy convincentes.
Me gusta especialmente cómo ha resuelto el acabado del camuflaje. El contraste entre los diferentes tonos, las superficies metálicas y las pequeñas variaciones de color consigue dar vida al avión sin necesidad de llevar el desgaste mucho más allá de lo necesario. Es una de esas maquetas en las que la limpieza del trabajo termina siendo precisamente una de sus mayores virtudes.
Ver el trabajo original de Daniel Zamarbide →
El segundo trabajo es muy diferente. Alex Clark acaba de terminar este T-80U a escala 1/72 y, en este caso, lo que me ha llamado especialmente la atención es la cantidad de información que ha conseguido concentrar en una escala tan pequeña.
La maqueta está trabajada con un desgaste importante, pero lo interesante no es simplemente la cantidad de efectos, sino cómo se han utilizado para construir las diferentes superficies. Pintura, metal, óxido, suciedad y pequeñas variaciones de tono se mezclan sin perder la lectura del conjunto.
Además, me gusta mucho que Alex haya mostrado la maqueta junto a un bote de pintura de Tamiya. Es una comparación muy sencilla, pero permite hacerse una idea inmediata de lo que significa conseguir todo ese nivel de detalle en una maqueta de apenas unos centímetros.
Ver el trabajo original de Alex Clark →
Dos modelos muy diferentes, dos escalas y dos maneras de trabajar. Y precisamente por eso me gusta guardarlos aquí: porque siempre hay algo que mirar cuando nos detenemos un momento en el trabajo de otros.
🕰 Del Archivo
Hay maquetas que, cuando vuelves a encontrarlas después de muchos años, siguen teniendo algo que decir. Esta es una de ellas.
La hice en 2012 y, al volver a verla ahora, me ha llamado especialmente la atención la manera en que la escena está construida a partir de pequeños elementos. El Panzer II, la figura, el adoquinado, las señales, los restos sobre el suelo, los cables… Ninguno de ellos necesita tener un protagonismo especial, pero juntos son los que permiten trasladar una situación y construir el lugar.
Recuerdo además que el proyecto nació, en parte, de una de esas pequeñas decisiones que tantas veces terminan poniendo en marcha una maqueta. Tenía ganas de pintar una de mis figuras favoritas de Verlinden y, cuando apareció la posibilidad de incorporarla a una escena, encontré en este Panzer II el vehículo y el momento adecuados para hacerlo.
Con el paso de los años quizá cambiaría muchas cosas de esta maqueta, pero hay algo que sigo encontrando interesante en ella: la intención de contar algo utilizando pequeños detalles. No se trataba solamente de pintar un carro y colocar una figura al lado, sino de construir alrededor de ellos un contexto que ayudara a entender qué estaba pasando.
Quizá por eso me gusta recuperarla ahora. Más de una década después, sigue recordándome que una escena no necesita estar llena de grandes elementos para contar una historia. A veces basta con reunir las piezas adecuadas y dejar que sean ellas las que hagan el trabajo.
🆕 Novedades
Este mes quiero detenerme en una novedad que me ha llamado especialmente la atención: el nuevo Macchi MC.202 Folgore de Italeri a escala 1/48.
Más allá del propio avión y de que se trate de un molde completamente nuevo, muy completo, con una lámina de fotograbado, mascarillas para los transparentes y una completísima hoja de calcas, el kit me ha hecho volver sobre una cuestión que aparece con frecuencia cuando hablamos de maquetas: nuestra tendencia a asociar el detalle con la cantidad de cosas que podemos encontrar en una superficie.
El nuevo MC.202 tiene unas superficies muy limpias y un remachado bastante contenido. A primera vista me pareció que obviaba numerosos remaches y líneas de panel. Una rápida consulta a fotografías del avión real me demostró que no: los paneles y remaches están donde deben estar, y son los que tienen que ser.
Y precisamente ahí está una de las cosas que me parecen más interesantes. Tras compararlo con el avión real, resulta evidente que no todo lo que podemos añadir necesariamente aporta información. A veces una superficie limpia y correctamente interpretada dice mucho más que una acumulación de detalles.
También me ha hecho pensar en cómo miramos las maquetas antiguas. No tiene demasiado sentido juzgar hoy, con los criterios y las herramientas actuales, un molde diseñado hace treinta años. Aquellas maquetas pertenecen a otro momento y deben entenderse dentro de su contexto. El nuevo MC.202, en cambio, es una herramienta de 2026 y podemos y debemos pedirle otras cosas.
Quizá lo más interesante de este Folgore no sea solamente cómo está resuelto, sino lo que nos obliga a hacer antes de intervenir sobre él: mirar. Comprobar cómo es realmente el avión, entender qué hay en una superficie y qué no, y decidir después qué necesita nuestra maqueta.
Las primeras pruebas de montaje, además, están resultando muy buenas. Las piezas encajan muy bien y la construcción transmite desde el principio una sensación de solidez que invita a seguir trabajando con él.
Por eso me parece una novedad especialmente interesante. No tanto porque Italeri haya «vuelto», ni porque el nuevo MC.202 tenga que convertirse en una referencia por sí mismo, sino porque nos recuerda algo bastante sencillo: antes de añadir detalle, quizá deberíamos aprender a mirar.
📌 El Taller en Octubre
Octubre será, en buena medida, un mes de transición. Después de muchas semanas de trabajo intenso, de terminar proyectos y de preparar el viaje a Eindhoven, llegará el momento de volver a sentarse delante de la mesa y decidir qué será lo siguiente.
Habrá que recuperar poco a poco el ritmo habitual del taller, volver a ordenar materiales, herramientas y referencias y, sobre todo, dejar algo de espacio para empezar a pensar en los próximos proyectos.
También será un buen momento para recuperar algunas cosas que han quedado aparcadas durante estos meses y volver a disfrutar de ese otro modelismo más tranquilo, el que no tiene una fecha de entrega ni un objetivo concreto más allá de pasar un buen rato delante de la maqueta.
Después de todo lo que ha sucedido durante estos últimos meses, creo que el taller se merece también un poco de calma.
🎉 Cierre
Y así llegamos al final de otro mes de taller.
Ha sido un mes intenso, de esos en los que el trabajo parece ocupar todos los espacios disponibles. Algunas cosas han llegado finalmente a su destino, otras tendrán que esperar todavía un poco antes de poder ver la luz y Lost in the Map está a punto de salir del taller para comenzar su propio viaje.
También ha sido un mes para volver a mirar. La naturaleza, una vieja maqueta de 2012, una acuarela que llevaba tiempo guardada y un nuevo molde de Italeri han terminado llevándonos, cada uno por un camino diferente, a una idea bastante parecida: antes de hacer, conviene mirar.
Ahora toca salir unos días del taller, encontrarse con otros modelistas, disfrutar del SMC y, después, volver a casa con nuevas ideas y quizá con alguna que otra cosa pendiente sobre la mesa.
Y cuando vuelva a sentarme delante de ella, espero hacerlo con la misma curiosidad de siempre.
Porque al final, después de tantos años, quizá una de las mejores cosas que todavía puede darnos el modelismo sea precisamente esa: seguir teniendo ganas de mirar.
Nos vemos el próximo mes.





























































































