El T-34 refugio

Hay maquetas que uno construye porque tiene ganas de hacerlas, y hay otras a las que vuelve porque necesita construirlas. El T-34 de Tamiya, referencia 35059, pertenece para mí a esa segunda categoría.

Es una maqueta que conozco bien. Muy bien. Sé dónde están sus defectos, qué cosas conviene corregir y cuáles es mejor dejar tranquilas. Conozco de memoria esos pequeños arreglos que necesita y que, probablemente, cualquier modelista que la haya construido más de una vez sabría señalar.

Y precisamente ahí está parte de su encanto.

No pretendo convertirla en una maqueta perfecta. Tampoco tendría mucho sentido. Sus pequeñas imperfecciones forman parte de su personalidad, de la misma manera que las canas forman parte de la cara de una persona madura. Uno podría intentar eliminarlas todas, pero entonces quizá dejaría de reconocerla.

Con esta maqueta me ocurre algo parecido.

Sé qué tengo que hacer para mejorarla, pero lo hago casi sin pensar. Un pequeño ajuste aquí, una corrección allá, alguna pieza que conviene sustituir o modificar… Son operaciones que forman parte de la propia relación que tengo con el modelo.

Y eso me resulta enormemente divertido.

Porque aquí está, probablemente, la verdadera razón por la que sigo volviendo a ella: es pura diversión.

No hay ningún reto especial que superar. No necesito demostrar nada. No tengo que descubrir una técnica nueva ni convertirla en una pieza de concurso.

Simplemente quiero construir un T-34.

Y qué bien sienta, de vez en cuando, hacer precisamente eso.

Vivimos en una época en la que parece que cada maqueta tiene que convertirse en un proyecto. Hay que añadir accesorios, corregir piezas, sustituir elementos, buscar referencias, investigar hasta el último remache y, finalmente, encontrar una manera de fotografiarla que esté a la altura de todo el esfuerzo.

Todo eso puede ser maravilloso. Yo mismo disfruto enormemente de ese proceso. Pero también he aprendido que el modelismo necesita, de vez en cuando, un poco de irresponsabilidad, unas sesiones de modelismo con «faldas y a lo loco».

Abrir una caja sin preguntarse qué se podría mejorar. Montar unas piezas porque encajan bien. Pintar porque apetece pintar. Y dejar que una maqueta sea simplemente una maqueta.

Por eso llamo a este T-34 mi maqueta refugio.

Es un lugar al que puedo volver cuando quiero olvidarme durante unas horas de todo lo demás. No porque sea la mejor maqueta que he construido. Ni porque sea la más precisa. Ni siquiera porque sea la más bonita. Sino porque sé exactamente lo que me espera al abrir la caja. No hay ni engaños ni sorpresas. Y eso tiene mucho valor.

Hay algo reconfortante en volver a un modelo conocido. Como volver a escuchar un disco que llevas décadas escuchando, releer un libro que ya conoces o sentarte en el mismo sitio de siempre. No buscas una sorpresa. Buscas esa sensación. Y esta maqueta me la proporciona.

Quizá por eso, después de tantos años y después de haber construido centenares de modelos, sigo encontrando un placer especial en las maquetas que no necesitan demasiadas explicaciones.

El T-34 de Tamiya tiene sus defectos, claro que los tiene. Pero también tiene algo que considero mucho más importante: te deja jugar.

Y cuando uno lleva muchos años haciendo esto, descubre que esa puede ser una de las mayores virtudes que puede tener una maqueta.

Así que ahora que las figuras del proyecto que ocupa actualmente el taller me tienen completamente absorbido, el T-34 espera tranquilamente su turno.

No tengo prisa.

Cuando llegue el momento, abriré la caja, sacaré las piezas y empezaré a trabajar. Corregiré las mismas cosas de siempre, me encontraré con los mismos pequeños defectos. Y probablemente disfrutaré exactamente igual que la primera vez.

Porque hay maquetas que construimos para aprender. Otras para demostrar lo que sabemos hacer. Y algunas, sencillamente, para divertirnos.

Este T-34 es una de ellas.

Y quizá por eso sea una de las que más ganas tengo de construir.

Es mi maqueta favorita.

Foto oficial del modelo extraída de la web de Tamiya

Type1 75mm SPG: ¿Por qué sigo comprando maquetas antiguas de Tamiya?

La caja que acaba de incorporarse al taller. Más de cuarenta años después de su lanzamiento, la Type 1 de Tamiya sigue despertando las mismas ganas de empezar una nueva maqueta.

Hay quien podría pensar que, con la enorme oferta de maquetas que existe hoy en día, resulta extraño seguir comprando kits diseñados hace cuarenta o incluso cincuenta años.

Sin embargo, hace unos días llegó al taller una nueva incorporación: la Japanese Type 1 Self-Propelled Gun (35095) de Tamiya. Mientras el proyecto principal que ocupa mi mesa permanece todavía bajo confidencialidad, voy aprovechando los ratos libres para limpiar piezas, preparar algunos subconjuntos y disfrutar de esos primeros pasos que siempre acompañan el comienzo de una nueva maqueta.

Y, como suele ocurrirme cada vez que abro una de estas cajas, volvió a surgir la misma pregunta: ¿Qué tienen estas maquetas para seguir resultando tan atractivas después de tantos años?

La respuesta, al menos para mí, no está en el número de piezas, ni en el nivel de detalle, ni en la cantidad de accesorios incluidos en la caja.

Está en otra parte.

Las maquetas clásicas de Tamiya poseen una cualidad que hoy echo de menos con frecuencia: dejan trabajar al modelista.

No intentan resolver todas las decisiones por él. No buscan impresionar únicamente por la complejidad del molde. Proponen una base sólida, bien pensada y agradable de construir, sobre la que cada uno puede aportar su interpretación, su documentación y su manera de pintar.

Paradójicamente, muchas de las maquetas actuales alcanzan un nivel de precisión extraordinario. Son auténticas demostraciones de ingeniería. Pero, en ocasiones, tengo la sensación de que el modelista acaba dedicando más tiempo a gestionar cientos de piezas diminutas que a pensar qué historia quiere contar.

Y eso, para mí, marca una diferencia importante.

Siempre he entendido el modelismo como una forma de interpretación. El kit no es el destino; es el punto de partida. Lo verdaderamente interesante comienza cuando decidimos qué queremos representar, cómo vamos a hacerlo y qué atmósfera queremos transmitir.

Quizá por eso sigo disfrutando tanto de estas viejas referencias de Tamiya. Porque me recuerdan una idea que intento no perder nunca de vista: una buena maqueta no es la que lo hace todo por el modelista, sino la que le invita a participar en la creación de la obra.

Seguramente dentro de unos meses esta Type 1 empezará a ocupar un lugar más visible sobre la mesa del taller. De momento, avanza despacio, entre ratos libres y piezas recién preparadas. Y no tengo ninguna prisa.

Al fin y al cabo, algunas de las mejores historias empiezan precisamente así: con una caja abierta, unas pocas piezas sobre la mesa… y muchas decisiones todavía por tomar.

Antes de la pintura, antes del envejecido y antes de cualquier efecto, llega una fase que siempre disfruto especialmente: construir la base sobre la que se desarrolla el resto del proyecto.

Todavía no hay color, ni historia, ni personajes. Solo plástico, unas cuantas piezas y muchas decisiones por tomar. Y quizá ahí resida buena parte del placer de empezar una nueva maqueta.

Las primeras piezas encajan con esa sencillez que siempre he admirado en las maquetas clásicas de Tamiya. Todo parece estar exactamente donde debe.

Messerschmitt Bf 109 E-3 – Tamiya 61050 • 1/48

Messerschmitt Bf 109 E-3 – Intentional Simplicity


Tamiya 61050 • 1/48 • La importancia de la relación esfuerzo–resultado

Hay maquetas que destacan por la complejidad, el nivel de detalle o la espectacularidad técnica. Y luego están otras que simplemente funcionan.

El Bf 109 E-3 de Tamiya pertenece claramente a esta segunda categoría.

Se trata de un kit sencillo, accesible y tremendamente agradable de montar. Pocas piezas, buen encaje y una ingeniería clara que permite concentrarse en lo importante: disfrutar del proceso sin convertir el modelismo en una sucesión interminable de correcciones, accesorios y complicaciones innecesarias.

Eso no significa renunciar a mejorar ciertos aspectos del modelo. Algunos pequeños añadidos, como los cinturones de fotograbado de Eduard o ciertos detalles puntuales en cabina, lus tubos de los cañones, permiten elevar notablemente el resultado final sin disparar el tiempo de trabajo ni perder el carácter relajado del proyecto.

Precisamente ahí es donde aparece esa idea que últimamente ronda mucho mi mesa de trabajo: la “Intentional Simplicity”.

La “Intentional Simplicity” no consiste en hacer maquetas “de caja” de forma descuidada o renunciar al detalle por sistema. La idea es otra: entender qué elementos realmente aportan al resultado final y cuáles añaden complejidad sin mejorar proporcionalmente el modelo.

Unos buenos cinturones, pequeñas mejoras bien elegidas o ciertos detalles puntuales pueden elevar muchísimo el conjunto sin convertir el proyecto en una acumulación interminable de accesorios y correcciones.

Se trata, en el fondo, de trabajar de forma más consciente y coherente. Invertir esfuerzo donde realmente merece la pena.

Este pequeño Emil tiene mucho de eso. Es una maqueta ideal para modelistas que empiezan, pero también para aficionados con experiencia que simplemente quieran montar, pintar y disfrutar sin presión.

En un hobby donde cada vez parece necesario añadir más y más elementos, quizá conviene recordar de vez en cuando que muchas veces menos… también puede ser más.

Grapa A

Vista de la grapa A, con las dos mitades del fuselaje, el empenaje trasero y buena parte del interior. La figura del piloto, aunque correcta, la voy a descartar; siempre prefiero mostrar la cabina abierta para que se pueda apreciar mejor el trabajo interior.

Detalle del fuselaje, donde se puede apreciar la limpieza y definición de los paneles que conforman toda la estructura.

Grapa B

Grapa B con las alas, hélice y tren de aterrizaje. Un despiece sencillo e inteligentemente planteado facilita enormemente el montaje.

Detalle del intradós alar, las ruedas y las tapas del tren de aterrizaje.

Detalle del extradós alar. La limpieza y definición del moldeado resultan excepcionales.

La grapa C, dedicada a las piezas transparentes, es sencillamente excepcional. La limpieza y calidad del plástico resultan difíciles de mejorar.

La hoja de calcas es completa y suficiente, con una impresión nítida y un grosor muy fino.

 

Hotchkiss H39 Beutepanzer: «Ready to Paint»

Trabajo de preparación y detallado antes de pintura

La base es el reciente Hotchkiss H39 de Tamiya, un kit sencillo, muy agradable de montar. La intención ha sido mejorarlo de forma razonable, sin «volverme loco» añadiendo solamente algunos detalles y mejoras, para afinarlo, darle algo más de personalidad sin perder el carácter sencillo y práctico del proyecto.

Las principales modificaciones y añadidos realizados han sido:

  • Herramientas y soportes impresos en 3D de Eduard
  • Marcas de fundición Archer en relieve
  • Remaches mejorados de diversa procedencia
  • Lonas realizadas con masilla A+B de Tamiya
  • Protector de escape fabricado con lámina fina de aluminio
  • Detallado básico del interior de escotillas
  • Cadenas articulables impresas en 3D de Quickboost
  • Asas traseras realizadas en hilo de cobre
  • Palometas de Bronco en los soportes de herramientas

 

Las principales modificaciones y añadidos realizados han sido:

  • Herramientas y soportes impresos en 3D de Eduard
  • Marcas de fundición Archer en relieve
  • Remaches mejorados de diversa procedencia
  • Lonas realizadas con masilla A+B de Tamiya
  • Protector de escape fabricado con lámina fina de aluminio
  • Detallado básico del interior de escotillas
  • Cadenas articulables impresas en 3D de Quickboost
  • Asas traseras realizadas en hilo de cobre
  • Palometas de Bronco en los soportes de herramientas

Ahora toca comenzar la parte más importante: unificar todos estos elementos mediante la pintura y el envejecido. Es ahí donde el modelo empieza realmente a adquirir coherencia y personalidad propia.

Resumen de un año modelístico: Mis trabajos terminados de 2025

Al finalizar el año, siempre gusta echar la vista atrás y repasar el trabajo realizado en el taller. Haciendo balance de este periodo que termina, me doy cuenta de que mi mesa de trabajo ha sido un escenario de contrastes. Ha sido un ciclo de experimentación constante donde me he obligado a salir de mi zona de confort, enfrentándome tanto a la comodidad de los moldes de Tamiya como al extenuante desafío técnico de reconstruir y actualizar piezas mucho más complejas.

Mirando hacia atrás, cada proyecto —desde la narrativa urbana de Oslo hasta la síntesis pictórica necesaria en la escala 1/48— ha representado un aprendizaje distinto. Os invito a repasar conmigo estas piezas, que son el resultado de muchas horas de paciencia, de montajes laboriosos, edificantes trabajos de pintura y, sobre todo, una búsqueda constante por capturar la atmósfera y la riqueza de matices de cada momento histórico.

Esta es la selección de mi trabajo en este último periodo:

Char B1 bis (Tamiya, 1/35): Un clásico cuya construcción siempre resulta un placer. Destacan especialmente los laterales del casco, que ofrecen una superficie ideal para recrear efectos de escurridos, acumulaciones de grasa y suciedad persistente. Para dar contexto al conjunto, lo acompaña una figura de Alpine Miniatures, que por contraste resalta las enormes dimensiones de este coloso francés.

Under Occupation – Oslo 1940: «When War Came to the Streets of Oslo» (1/35): Posiblemente el proyecto con mayor carga narrativa del año. Se trata de una viñeta que integra el reciente Panzer I Ausf.B de Tamiya con figuras de Alpine Miniatures y Arto Production. El objetivo de la escena es capturar la atmósfera y la tensión de un momento histórico muy concreto, cuidando el equilibrio entre el vehículo y la interacción de los personajes en un entorno urbano.

Winter Panzer Officer (Alpine Miniatures, 1/35): Las figuras de Alpine Miniatures son una referencia constante por su nivel de detalle y su exquisito lenguaje corporal. En este proyecto, el desafío principal residió en la interpretación de las texturas invernales: desde el acabado de la piel vuelta en la chaqueta hasta la gestión de los tonos en el pantalón blanco. Todo el conjunto se completa con una ambientación detallada que refuerza la narrativa de frío y aislamiento del personaje, recreando con fidelidad el entorno hostil en el que se sitúa la figura.

JS-2 Stalin (1/48): Mi incursión en la escala 1/48 con este blindado soviético me permitió experimentar con un envejecido contundente sobre un formato más compacto. Esta escala resulta ideal para reproducir mastodontes blindados con una inversión de tiempo más equilibrada, logrando resultados que nada tienen que envidiar a sus homólogos en 1/35. Sin duda, los vehículos a 1/48 son una opción altamente recomendable para cualquier modelista.

Yak-1B (Accurate Miniatures, 1/48): Mi principal incursión en el mundo aeronáutico este año ha sido, sin duda, el trabajo más complejo y exigente que he abordado. Actualizar este molde de Accurate Miniatures supuso un ejercicio intensivo de montaje, enmasillado y regrabado que puso a prueba mi paciencia. No obstante, tras este esfuerzo exhaustivo, el resultado ha compensado con creces el proceso: considero que es mi mejor trabajo en aviación hasta la fecha.

Soviet Pilot Cold Weather (Warriors, 1/48): Para cerrar la temática soviética, presento esta excelente figura que localicé fortuitamente en el mercado de segunda mano. Esta pieza complementará visualmente el trabajo del Yak-1B, integrándose en una base ambientada en la que estoy trabajando actualmente. Pintar en 1/48 ha resultado un interesante ejercicio de síntesis donde la técnica exige, en muchas ocasiones, insinuar los detalles más que definirlos con total precisión.

Desde la satisfacción de ver el Yak-1B finalmente terminado o la atmósfera lograda en la viñeta de Oslo o la figura invernal… ver las obras compensa con creces cada hora invertida. Este resumen no es solo una mirada atrás, sino el impulso necesario para afrontar los retos que ya esperan en mi mesa para el próximo año.

¿Y a vosotros, qué os ha parecido este resumen anual? ¿Cuál de estos proyectos es vuestro favorito o cuál os ha sorprendido más?

 Gracias de corazón por acompañarme un año más, por vuestros comentarios y por compartir esta pasión por el detalle. ¡Nos vemos muy pronto con nuevos avances y nuevos proyectos!

En Detalle: Under Occupation – Oslo 1940 (close‑up)

En la entrada anterior se mostraba la escena del Panzer I Ausf.B, intentando captar la atmósfera de la Oslo ocupada en 1940, describiendo la escena urbana y el vehículo que circulaba por las calles bajo la sombra de la guerra.

En esta entrega nos adentramos en mostrar detalles más cercanos de esta composición, ofreciendo imágenes cercanas de la escena y el vehículo que permiten mostrar elementos con más claridad, a través de este «close‑up».

 

Under Occupation – Oslo 1940: When War Came to the Streets of Oslo

A menudo, al pensar en la Segunda Guerra Mundial, imaginamos ruinas, escombros y batallas callejeras. Pero la historia, y el modelismo, nos permiten explorar los matices. Por eso, mi nueva viñeta se aleja del caos para centrarse en un momento de tensión y silencio: la ocupación de Oslo en abril de 1940.

Esta pieza está inspirada en la Campaña de Noruega (Operación Weserübung). Si bien la invasión naval inicial fue retrasada por la heroica defensa del Fuerte de Oscarsborg (que hundió al crucero Blücher), las tropas alemanas lograron tomar la capital noruega con un asalto aéreo rápido y efectivo. Mi objetivo aquí es capturar ese momento en que las tropas están ya en la ciudad: una capital paralizada, tomada sin que se produjera un gran combate en sus calles.

He querido reflejar esa atmósfera contenida y dramática, utilizando un Panzer I Ausf.B de TAMIYA como eje central, acompañado por figuras de Alpine y Arto Miniatures. El escenario, totalmente autoconstruido, busca evocar la arquitectura de una gran capital europea, una esquina de un parque, e intentar reflejar el ambiente pesado de la nueva realidad.

Espero que esta pequeña escena os anime a explorar los capítulos menos habituales de la historia militar a través del modelismo.

WIP: “Under Occupation – Oslo 1940” 1/35. The Scenary

 

Avanzamos con el diorama «Under Occupation – Oslo 1940». A veces nos centramos tanto en las ruinas y la destrucción que olvidamos que, incluso en tiempos difíciles, algunas estructuras permanecen en pie. En este caso, el protagonista es el escenario, que ya está listo para ser pintado.

Aquí se puede ver el estado actual del diorama, listo para la fase de pintura.

Este proyecto es un ejercicio de autoconstrucción de principio a fin. Cada elemento ha sido pensado y creado con detalle:

Tercera y cuarta foto: Aquí es donde puedes ir mostrando los detalles clave, uno por uno, para que el texto y las imágenes se complementen.

El pilastrón que domina la escena empezó como un simple taco de madera, que luego revestí de plasticard, detallé y texturé para darle vida. El remate superior, junto con las rejas, fueron diseñadas por mi amigo Héctor Hernández e impresas en 3D.

El pilastrón es un ejemplo de cómo diferentes materiales se unen en el diorama., el remate es a farola, que añade un toque de autenticidad, es de la marca Miniart.

Los muretes se construyeron con ladrillos del kit de Tamiya y se remataron con PVC rígido, que les da una textura y un peso visual muy realista. El adoquinado y la acera son láminas de cartón impreso de Tamiya, a las que apliqué un par de capas de cola blanca para sellarlas.

Así es como se ve el diorama desde otro ángulo. 

El parterre interior lo he dejado para el final, ya que me gusta que los detalles finales encajen a la perfección con el resto de la composición. Seguramente añadiré más elementos a medida que el diorama me lo vaya pidiendo y el conjunto empiece a cobrar vida.

Espero que os guste cómo va tomando forma este proyecto.

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Artículo: Char B1 bis en «FRENCH ARMOR» de AK Interactive

 

En este monográfico de AK he publicado mi trabajo sobre el Char B1 bis de Tamiya a escala 1/35, con el vehículo y el terreno por un lado, y la figura por otro.

Podéis ver un completo paso a paso de los procesos que he utilizado, resultando un total de 20 páginas, 16 para el vehículo y el terreno y 4 para la figura.

El monográfico se completa con más artículos de extraordinaria calidad realizados por modelistas de primer nivel, como son Witold Socha, Michael Mandau, Kreangkrai Paojinda, Rick Lawler, Max Lemaire, Abilio Piñeiro, Carlos de Diego Vaquerizo, Émilien Pépin y Oscar Ebrí Casola.

El volumen se completa con una introducción de Émilien Pépin hablando de los kits existentes, perfiles a color, etc.

En idiomas inglés y francés.

Una obra extraordinaria que os recomiendo a todos, toda la información en la web de AK Interactive.

Finished: Panzerkampfwagen I Ausf.B; Tamiya1/35

Now that the Panzer I Ausf.B is finished, it’s time to prepare the scene to display it as it deserves.
All the weathering has been done with oils and pigments.
I hope you like it.
Best regards.
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Terminado el Panzer I Ausf.B, ahora toca preparar la escena para mostrarlo como merece.
Todo el envejecimiento se ha hecho con óleos y pigmentos.
Espero os guste.
Saludos.

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